Hacer ciencia en las aulas nos brinda posibilidad amplia de abonar al desarrollo cognoscitivo de los niños. De ahí la importancia de utilizarla como herramienta constante.
La ciencia nos invita a realizar reflexiones, suposiciones, experimentaciones, indagaciones y estas son habilidades necesarias para nuestro razonamiento. Generalmente los niños piensan que la ciencia es exclusiva de profesionales dedicados a ello, sin embargo es necesario quitarles esos prejuicios y hacerles saber que todos en nuestras actividades cotidianas la empleamos en cierta medida.
La ciencia nos ayuda en nuestra tarea de hacer que el niño sienta curiosidad por conocer, y la curiosidad nos lleva a la acción, y a la búsqueda de explicaciones y soluciones que nos den respuesta a nuestras preguntas. Estas respuestas nos llenan de conocimientos prácticos que precisamente por haberlos determinado y observado de manera física difícilmente olvidamos. Es un camino del concepto vago a la apropiación de él con todos sus elementos y posibilidades.
Esta actividad debe partir de los conocimientos previos de los niños, y suena muy trillado, pero esto nos permite modificar o evolucionar conocimientos ya instalados. La ciencia implica funciones mentales necesarias para la maduración del niño en todas las áreas y además involucra el aspecto social al buscar la interacción y puesta en común con sus compañeros. Fortalece el lenguaje y lo hace más rico.
Para que el niño pueda llevar a cabo actividades científicas con todos los procedimientos que ésta implica, será necesaria una gran labor del docente, ya que de él depende el clima que favorezca la participación del niño, que lo haga sentir en confianza para exponer sus hipótesis, para realizar preguntas, para actuar con libertad y autonomía, para interactuar con los demás actores y compartir conclusiones.
En la actuación diaria surgirán inquietudes muchas veces alejadas de la planeación del docente, es necesario dar un espacio a estas situaciones espontaneas que son de interés para los niños para que fortalezcamos su deseo por conocer, que se sientan escuchados y no ignorados es la clave para generar un actitud de búsqueda constante de explicaciones que le lleven a la adquisición de nuevos y renovados conocimientos.
Por Viridiana García
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